Mostrando entradas con la etiqueta dia de internet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dia de internet. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de agosto de 2008

NUESTROS TIEMPOS



Texto: Auriga Foto: aussiegall (cc) flickr

Vivimos en unos tiempos un poco difíciles, por varias crisis: la crisis económica, la crisis del petróleo, la crisis personal, la crisis moral, la crisis del clima terrestre, la crisis de especies animales, la crisis de la ingeniería genética, la crisis de la familia, la crisis política, la crisis religiosa, la crisis de valores, la crisis del sistema establecido, la crisis social, etc. Debido a ello, ya no hay un pensamiento uniforme, dentro de la sociedad, como lo ha habido durante mucho tiempo, en el que la mayoría de la sociedad seguía unas pautas comunes, dentro de los países. Hoy en día, las pautas que se siguen son más individuales que sociales, por lo que ha aumentado la soledad, ya que como se ha dicho la sociedad está en crisis y por lo tanto tiene poca credibilidad.

Todo esto crea mucha insatisfacción en las personas y hay una búsqueda del placer inmediato, que lo proporcionan en muchos casos los estupefacientes, con lo que la crisis aún se agrava más, ya que se pierde el concepto de la realidad. Por suerte las personas que se refugian en la droga, son una minoría, pero cuentan, ya que influyen negativamente en el resto, luego está la insatisfacción laboral, ya que el puesto de trabajo, no produce placer, con lo que hay muchas personas que no están a gusto en su trabajo, procuran trabajar poco e intentan dedicar la mayor parte de la jornada laboral a ocio, del tipo que sea, pero con el inconveniente del miedo a perder el puesto de trabajo. Se intenta escapar del trabajo de producción, hacia un tipo de trabajo en el que no se tenga que dar un rendimiento.

La televisión también tiene un componente de crisis, ya que se intenta vender el escándalo como si fuera una norma, eso influye negativamente en la sociedad, las noticias cada vez dan más miedo a la gente, por lo que ya hay un sector privilegiado que no ve la televisión por norma, gente que intenta obtener información por otros medios que no sean el "telediario" y gente que tampoco ven los programas de la televisión, ya que no tienen ningún tipo de interés para ellos. Se obtiene mejor información y actividades lúdicas, por Internet.

Se puede comprobar también que hechos, como por ejemplo que se deshelará el Polo Norte en cuestión de 5 a 7 años, pierden relevancia si son noticias televisivas, sólo importan ese día, luego pasan al olvido, tampoco ha habido un seguimiento de esta noticia en ninguna televisión pública ni privada, en ningún tipo de programa, ya sea de debate, entrevistas, etc. Siendo éste un problema que nos incumbe a todos, independientemente del sitio en que nos encontremos de la Tierra, siendo éste un gravísimo escollo, a nivel de corrientes oceánicas, de los monzones y del clima en general, algo sobre lo que nos tenemos que interesar todos los habitantes de este planeta, si deseamos un futuro bueno para los que vengan y para nosotros mismos.

jueves, 22 de mayo de 2008

INTERNET = LLIBERTAT

Text: Josep Lluis Rua Barreira. Foto:pontedapedra// cc// flickr

Parlar de Internet des de el interior d’una presó no és gaire usual. De fet es possible que sigui aquesta una de les primeres vegades que alguna persona s’hagi plantejat l’ interès en saber l’opinió que tenim els presos sobre Internet. (Gràcies Alvaro)

El fet d’estar empresonat provoca un aïllament en l’individuo envers la societat, una de les mesures que persegueix el codi penal. Allunyats de la societat que ens considera un perill paguem el càstig dels nostres delictes (sense entrar a valorar quanta gent innocent es troba complint condemna en aquets moments). Però l’estada en un centre penitenciari també té la difícil missió de reeducar, formar i preparar al intern en la seva adaptació en la societat en el moment de la seva llibertat. I aqui Internet podria fer una tasca formidable. No parlarem de la quantitat de gent que ha après una professió o una manera de guanyar-se la vida una vegada hagi complert el seu deute amb la societat. D’això ens podríem preocupar un altre dia.

“Ara no toca”, com deia un antic governant. Avui toca parlar d’Internet. Diuen que per saber el grau de civilització d’una societat només cal entrar en els seus lavabos. Jo aquí afegiria que també seria convenient visitar els centres penitenciaris per fer amb més exactitud una valoració més ajustada a la realitat. I dic això per que l’altre dia en va venir al cap una escena d’una peli americana on els interns treballaven en un aula condicionada en el interior de la presó com a operadors “on line”. I que consti que EE.UU no és pot dir que sigui el país més avançat respecte a la seva política penitenciaria ultra liberal, on inclús existeixen empreses que gestionen presons privades i rendeixen grans dividends en els parquets americans. Un negoci fabulós. Ja sabem que a l’hora de guanyar diners no importa gaire l’ètica moral ni la procedència dels beneficis. No es tracta de fer comparacions que per altre banda sempre son odioses. Simplement aquest paral·lelisme ens pot servir per fer un petit viatge en el temps i pensar que fa molt poc temps,(menys de quinze anys), era impensable pensar que a totes les cel·les d’una presó d’aquet país hi hagués una televisió. La societat avança i dintre d’aquestes parets també s’evoluciona així que, ¿qui diu que dintre de quinze anys cada intern podrà disposar de connexió a Internet? De moment ens tenim que conformar amb uns cinquanta minuts setmanals, que no cal dir-ho i exceptuant les visites dels sers estimats son els únics minuts en els que els nostres pensaments s’allunyen de la rutina dels dies engabiats i podem viatjar lluny d’aquests murs. Malgrat tenir les lògiques restriccions en l’ús de l’ordinador que ampliarien encara més els nostres horitzons estic segur que amb el temps l’ús del correu electrònic estarà autoritzat. Només es qüestió de temps. Ja no se li pot posar cap barrera a l’evolució tecnològica que ens inunda.

De moment el proper dijous en el punt Omnia “googlejaré” uns minuts per assabentar-me de si es veritat que en algunes presons ianquis els interns es guanyen la vida gràcies a Internet. No sigui cas que només sigui una llegenda urbana o una al·lucinació d’un guionista en vaga.

Fins la propera.


Internet, el nuevo Dios




Imagen: Paymo

Algo sobre Internet



Texto: Pinilla Foto: -Flew-//cc//flickr

Internet es ese espacio donde no existen diferencias de sexo, raza o religión, no hay edad ni clases sociales; por lo tanto somos todos iguales.

Partiendo de esta base, Internet es un mundo real por el que viajando nos sentimos un poco más cerca, más unidos y mucho más libres.

sábado, 17 de mayo de 2008

INTERNET PARA MI

Texto: Jordi Jiménez Aragón Foto: Thomas Hawk// cc// Flickr

¿Qué es internet? Bueno, todo el mundo lo sabe ¿no? De acuerdo, todo el mundo, no; aquel señor del fondo a la derecha jamás en la vida ha sentido hablar de internet. Lo admito. ¿Alguien más no tiene puñetera idea de qué es internet? ¿Nadie? Entonces, podemos estar de acuerdo que todo el mundo, lo que se dice todo el mundo (menos el señor de antes) sabe que internet existe, que es algo, aunque casi nadie sepa con exactitud de qué se trata, y que medio mundo anda loco con ese algo que es internet.

Pero esa no es la cuestión. Hoy me han pedido que dé mi propia visión de lo que es internet. Tiene narices la cosa. A ver como salgo de este lío. Para empezar, no puedo olvidar que estoy en prisión. Poco importa ahora el motivo, lo importante es que estoy dentro (y no fuera), y eso arroja sobre el tema que nos ocupa (sí, hombre, internet, menuda memoria…) un detalle importante. La seguridad y todas esas zarandajas hace que el uso de internet en prisión sea un pelín más limitado que fuera de prisión. ¿Qué como de grande es ese pelín? Pues más o menos como el poema famoso, según sea el cristal con que se mira. O como la famosa diferencia entre pesimistas y optimistas, ya sabe, la discusión, bastante inútil, pero discusión, de si la botella está medio llena o medio vacía.

A pesar de estos dos primeros párrafos, voy a tomar partido. O sea, voy a decir como veo la botella. A pesar de todas las limitaciones, a pesar del poco tiempo de conexión, de la lentitud exasperante que tiene el bicho en algunas ocasiones, de no poder enviar e-mails (ni siquiera por navidad), a pesar de no poder conectarme a la página personal de Jenna Jameson (porno-star y, a pesar de ello, mi único y verdadero amor platónico), a pesar de no poder pedir pizzas por internet, con cargo a la tarjeta visa del Director del Centro (en el supuesto de conocer los datos, claro), ya que no dejarían entrar al repartidor con el suculento cargamento de 250 pizzas grandes de cuatro quesos con extra de pepperoni, olivas verdes y negras y, ¡oh, sí! doble ración de anchoas, a pesar de no poder chatear con ninguna «chati» (de ahí viene el verbo ¿no?), tengo que reconocer que internet en prisión es una gozada.

Sí señor, una verdadera gozada. Durante un breve ratito, los días en que el invento funciona, uno tiene una visión del mundo diferente. En lugar de sentir hablar de permisos denegados o de terceros grados que nunca llegan, que a aquel no le pillaron nada, que aquel otro me debe tanto y aún no me ha pagado, o de las mil y una riquezas que casi todo el mundo tiene, eso sí, en la calle, mientras te están gorroneando el penúltimo café (jamás, jamás, pero jamás, será el último) o el enésimo pitillo, es decir, en lugar de estar inmerso en el típico universo taleguero, uno abre una ventana al mundo real.

Porque hoy en día el mundo real está en internet. Si alguien quiere una difusión rápida y máxima de sus ideas o productos, internet ofrece el mejor y más rápido escaparate. Una ventana a internet es una ventana al mundo, y con frecuencia, a la libertad. A ver quién es el guapo que pone límites a internet. Bueno, vale, de acuerdo, en China y Corea del Norte el asunto está más bien chungo, y también, aunque por otras razones, en media África. Admitido. Pero aparte de eso, todo el mundo libre (me refiero al que no está en prisión, ojo) usa internet en un grado bastante elevado, y los gobiernos son conscientes de que no hay guapo que le ponga puertas al campo. Cierto es que tanta amplitud de miras hace que ahí entre de todo, bueno, malo y peor, y el personal está tan escarmentado que casi no hace caso de la mayor parte de lo que se encuentra. Sólo destaca lo muy bueno, lo auténtico, o lo muy novedoso.

Pero con todo, hay que reconocer que el hecho de estar en prisión (salvedad hecha de las limitaciones por razones de tiempo y seguridad) no supone una diferencia de trato con los que están en el mundo libre. Nos encontramos las mismas perlas y los mismos bodrios. Por así decirlo, el acceso a internet en prisión es un factor de normalización de las condiciones de vida de los internos en un centro penitenciario. Por tanto, es un factor de inserción social. Los internos que tenemos acceso a internet tendremos menos dificultades para adaptarnos a la vida en libertad, sea cuando sea que ésta llegue a nosotros, porque lo que sí es totalmente cierto es que internet estará ahí cuando salgamos, y entonces, por fin, será sin límites.

Vete preparando, Jenna, ¡pa’allá que voy!