Cuantos años hace que los grandes estadísticos nos vienen advirtiendo del gasto público, mercantil y financiero a nivel mundial, que las grandes potencias mundiales y no tan grandes están derrochando en servicios no básicos para la humanidad. Ahora en plena crisis financiera mundial nos ponemos todos a querer ahorrar lo que durante décadas hemos derrochado, guerras inútiles, búsqueda de petróleo infructuosa, envío de máquinas a Marte, explotación de los recursos naturales, inflación de las cuentas públicas y todo para que, para que unos cuantos se llenen los bolsillos y otros mendiguen sobre que hubiera sido o que será, ahora se les ha girado la tortilla, los ricos van a pasar hambruna y los pobres vamos a pagar los platos rotos de los ricos. Vergonzoso, pues sí; pero real como la vida misma y lo más locuaz de todo ello es que como siempre el ciudadano de a pie, aquel que coje el autobús ó el metro para recorrer cada día dos o tres horas para llegar a su trabajo, ese es el que pagará los platos rotos de una economía que se ha ido al traste por unos presidentes y jefes de estado sin escrúpulos, que no han tenido remordimientos en hacer de nuestro dinero lo que les ha venido en gana, especulación, blanqueamiento, evasión de capitales, estafa, ocultación y todo ello con el beneplácito de los gobiernos del G12, que ahora se llamaran G14, llevamos años, por no decir décadas intentando buscar nuevas alternativas en todos los ámbitos, pero en vez de ello nos sumergimos tras el telón de la superficialidad del que más tiene, más vale, cuando en realidad vivimos asumidos e hipotecados hasta la médula.
La gran crisis financiera mundial que empieza en EEUU y nos arrastrará a todos los mercados de valores internacionales solo ha hecho que empezar y el quid de la cuestión, las entidades que nos prestan el dinero que necesitamos para sobrevivir diariamente se ven obligadas a presentar suspensión de pagos arrastrando al pobre ciudadano de a pie, el cual sumergido en el gran mar de la financiación mundial, solo cabe esperar que esa misma entidad acabe por engullirlo, mientras que la misma entidad saldrá a flote apoyada por el gobierno de turno, la cuestión planteada es quien pagará todo este despilfarro de dinero de la gran era del boom; del todo vale, del todo es posible. Pues la respuesta es fácil, nosotros, el humilde trabajador, la ama de casa que no le salen las cuentas para llegar a fin de mes, mientras unos pocos siguen llegando a sus trabajos con limousine, chofer y en muchos casos con protección policial para llegar a la hora a sus puestos de trabajo.
Es una paradoja lo ocurrido. Pues no, es sólo la respuesta a unos oídos sordos los cuales llevan llenando sus arcas privadas a costa de los pobres y desesperados ciudadanos de a pie, en definitiva nos vamos a tomar por... y no sólo eso, cuantos años vamos a tener que estar en esta situación por el despilfarro avalado por los gobiernos que en vez de proteger nuestros intereses nos han tomado el pelo a base de falsas promesas electoralistas, ya se sabe en la carrera presidencial todo vale y si las cosas salen en balde, solo tienen la excusa de decir que estamos en la situación que estamos por el gobierno pasado.




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