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sábado, 13 de diciembre de 2008

ESOS LOCOS NO TAN BAJITOS

por Jordi Jiménez Aragón Foto:subcomandanta cc flickr


Con frecuencia leemos o escuchamos que la sociedad occidental actual es hereditaria de la antiguas culturas griega y romana. Es cierto. Tanto en lo bueno como en lo malo. Sin menospreciar tantos y tan variados valores positivos, permítanme en este artículo centrar mi atención en un factor en concreto. La sociedad griega clásica nos dio, junto con multitud de otras cosas, el concepto de religión de estado, esto es, identificación entre religión y forma política. Los romanos, herederos de los griegos de un modo mucho más directo que nosotros, pragmatizaron la religión de estado, integrando, o cuando menos tolerando y respetando, en el panteón romano a los dioses de los distintos territorios que se iban integrando en el imperio. Hasta que llegó el cristianismo. Ahí cambio el status quo religioso. Primero desde la clandestinidad y más tarde, con el tiempo, desde una posición de tolerancia, el cristianismo llegó a ser la única religión oficial del imperio romano, recuperando el antiguo concepto griego de la religión de estado, llevándolo a extremos hasta entonces desconocidos. Se pasó de la religión de estado a la intolerancia religiosa. Pero la identificación entre religión y forma política y social llevó la intolerancia religiosa a nuevas cotas. Se pasó de la intolerancia religiosa a la intolerancia pura y llana. Todo lo que no se integrara en el esquema que la sociedad tildaba como “normal” pasó a ser malo, indeseable, incluso demoníaco. Cuantas veces se ha culpado al diablo de los males de la humanidad…

Cuando la humanidad apenas era una ligera sombra de sí misma, los “locos” no existían. No podían. Nacían, pero no prosperaban. Los animales depredadores siempre escogen sus presas entre los individuos viejos, débiles o enfermos. Los australopitecus, homos erectus, etc., hasta llegar a los primeros ejemplares de homo sapiens, que demostraran un comportamiento que hoy pudiéramos calificar como de “locura” eran presa fácil de las fieras salvajes. Por tanto no prosperaban, y dudo que se reprodujeran con éxito.

El avance de la humanidad a lo largo de los siglos y milenios posibilitó la aparición de los locos. Primero fue el paso del nomadismo a la civilización, con la aparición de la agricultura, que permitió el mantenimiento de poblaciones superiores. Estadísticamente, el incremento de población abrió la puerta a la aparición de nuevos comportamientos. Pero incluso en aquellos remotos tiempos, en los que los grupos humanos tenían relativamente poco contacto entre ellos, a causa de la dificultad en las comunicaciones de todo tipo (medios, distancia, lengua, etc.), los individuos que mostraran comportamientos singulares, los locos, para entendernos, no eran repudiados. Eran individuos “tocados” por la divinidad. En muchos lugares y culturas, eran el vínculo entre el dios y la tribu, y con frecuencia ocupaban lugares destacados en la sociedad, en forma de chamanes, brujos, guías o asesores. Su comportamiento errático en relación con el del resto del grupo era, por todo ello, tolerado y aceptado, incluso a veces bienvenido.

Ese estado de cosas, que más o menos se mantuvo a lo largo de extensos períodos de tiempo, sufrió un severo golpe con la religión de estado, y más tarde con la intolerancia religiosa propia de las primeras épocas del cristianismo. A partir de entonces, el distinto, el diferente, ya no estaba tocado por Dios, sino por el diablo. La palabra hereje, que hasta entonces sólo era sinónimo de distinto, adquirió nuevos matices, mucho más negativos y terribles. Aparecieron los endemoniados y las brujas, y multitud de locos fueron eliminados, exiliados o encerrados.
Y así durante largos siglos.

Pero el paso del tiempo tiene algunos curiosos efectos. Algunas cosas empeoran, y otras mejoran, aunque algunas no a la velocidad deseable. Pero bueno, lo importante, como dijo algún poeta, no es llegar, sino empezar a caminar. La humanidad inició un lento proceso en el que se pretendía llegar a adquirir conciencia de sí misma de forma independiente a todo sentimiento religioso. No tanto por pretender desprestigiar o abandonar el hecho religioso como por ofrecer una alternativa válida para personas de toda religión. En ese camino se concibió como bueno y deseable universalizar la educación, y a través de ella, permitir que nos conozcamos mejor a nosotros mismos, poniendo al alcance de todo ser humano (y no sólo, como hasta entonces, de unos pocos) los máximos conocimientos disponibles.

Así como la luz es enemiga de la oscuridad, la sabiduría y la cultura son enemigas de la ignorancia y la superstición. El conocimiento poco a poco generalizado nos permitió a todos, como seres humanos, mirar con otros ojos cosas que hasta entonces eran incontestables. Llegó un momento en el que creer no era suficiente. Además teníamos que saber. De todo y sobre todo, sin descartar nada. La humanidad investigó el mundo que le rodeaba y por último, en un proceso todavía inacabado, investigó sobre el interior del ser humano.

Gracias al (poco) conocimiento adquirido hemos descubierto que los locos no son tales, y mucho menos herejes, endemoniados o brujos. Ahora algunos son enfermos y otros, ni siquiera eso. Hemos ido entendiendo las enfermedades mentales y hemos sido capaces de ofrecer tratamientos que aunque no siempre puedan curar, por lo menos sí pueden ofrecer alternativas válidas para los enfermos mentales, para que puedan hacer vidas normales o casi normales. Hemos ido entendiendo las discapacidades mentales y en algunos casos, incluso sus causas genéticas. Ahora no tildamos a los discapacitados como castigos divinos. Al contrario, multitud de padres de discapacitados mentales califican a sus hijos como una “bendición” que han recibido. Hemos ido entendiendo que la depresión y el estrés son frecuentemente consecuencia de un modo de vida (este sí) de locos, en el que la sociedad nos impone metas casi imposibles de alcanzar.

La cultura, la educación y el conocimiento adquirido nos permite hoy en día ser más tolerantes con aquellas personas a las que ya no podemos calificar de “locas”, sino sólo como personas con enfermedad mental o con discapacidad mental, según los casos. Pero que podamos ser hoy más tolerantes que ayer no significa que todas las personas supuestamente “normales” sean también tolerantes. Todavía podemos escuchar que palabras como “subnormal” o “mongolo” (vulgarización de mongólico, para quien no lo sepa) son utilizadas como insulto. Parece como si las personas que insultan con tales palabras pudieran pensar que el discapacitado mental fuera culpable de su discapacidad. Ello no es así jamás, pero sin embargo quien insulta con esos adjetivos sí que es siempre culpable por su utilización. Tengo un primo hermano que tiene un moderado síndrome de Down, es decir, no afectado de forma severa. Ninguno de mis otros primos es más afectuoso que él, ni está mejor dispuesto a cualquier cosa que se le pida u ofrezca. Insultar es siempre algo triste, feo, que no debería hacerse nunca, ni siquiera a las personas con quienes estamos en desacuerdo. Pero digo yo que, puestos a insultar, me parece mucho peor insulto llamar a alguien intolerante o inculto (cualidades contra las que el esfuerzo personal de cada uno sí puede mejorar mucho las cosas) que no con términos que describen situaciones contra las cuales las personas afectadas no pueden hacer nada, por haberlas recibido así.

Me sumo a toda iniciativa que tienda a integrar a los discapacitados mentales en la sociedad, o a mitigar los males que puedan ser mitigados de aquellas personas que los sufran. Lo hago por convicción, por humanidad, e incluso por egoísmo, no sea que mañana sea yo otro afectado por algún tipo de discapacidad mental. Porque, vamos a ver: ¿les gustaría a ustedes ser tratados como todavía en muchos lugares y por parte de muchas personas se trata a los discapacitados mentales? ¿Verdad que no? El modo en que la sociedad en conjunto cuida de sus elementos más débiles o más necesitados de protección dice mucho sobre el grado de humanidad y respeto de esa sociedad. Hasta hace no demasiado tiempo, los locos eran encerrados de por vida, e incluso se silenciaba su existencia por parte de los propios familiares. Sentían vergüenza. Hoy debería ser vergüenza general no hacer todo lo posible para que todos podamos convivir con respeto, libertad e igualdad de oportunidades. Es más, estoy por pensar que, de no hacerlo, sí que tendremos a quien calificar de “locos”.

A nosotros mismos.


De programada al Montseny

Texto:Moreno Foto:stoned59 cc flickr


No sé ni cómo empezar, ja ja... Ayer fue el día más frío del año, o mentira, que no hacía tanto frío; y salimos de programada. Salimos sobre las 11 de la mañana directos hasta Gualba, lo primero fue un café en un bar de pueblo, había mesas pero era pequeño, era de fumadores y tenía un pequeño escenario.


A mi educadora no se le ocurrió otra cosa que llevarnos al Montseny, a plena montaña, andamos kilómetros cuesta arriba y otros tantos cuesta abajo. Subiendo por la montaña empezamos a echarnos fotos y más fotos, comimos madroños, vimos un lago y jabalíes, conté hasta 15 de distintos tamaños, les echamos bellotas y más fotos.

Bajando, teníamos el lago al lado, a veces se terminaba el camino, había setas. Al final ya tarde nos fuimos al pueblo a comer a un restaurante: Yo comí un potaje, tenía de tó, jamón en trozos, fideos y garbanzos, acelgas caliente. Era espeso y de muy buen sabor. De segundo me pedí cerdo o jabalí con patatas fritas a la plancha y una lata de fanta. De postre un flan casero, muy rico estaba en el plato, boca abajo. Pedí la cuenta, por mí que pagamos 11.100 euros, yo dije fua! Qué caro. La enfermera dijo que no era ese el precio y que tranquilo que era más barato. El Molina, un compañero pagó la cuenta con dinero del administrador.


Otros comieron macarrones, trinxat de cerdanya , bacalao y albóndigas... para todos los gustos.


Para la vuelta, en furgoneta, quisimos ver eso de las fotos que habló la educadora; una exposición, nos metimos en un eso de coches, un párquing. Aparcar… no cabía la furgoneta, nos costó mucho salir de allí, la mujer que cobraba se mosqueó un montón o ya estaba enfadada antes de que entráramos. Los compañeros estaban cansados de tanta vuelta por la montaña y la comida que nos pegamos y decidimos ir para el Centro.


Yo estoy en psiquiatría por que tengo esquizofrenia, una enfermedad que se coge para algunos de naciemiento y otros con la droga. Tengo que estar tomando la medicación y pinchándome clopixol cada 15 días. Oía que iban a dar indultos, mi padre estaba preso, oía voces que hablaban de mí y querían ligue... yo hablaba internamente. En las paredes había letras rojas sobre los chavales y las chavalas; las letras rojas para mí eran peligro y las ruedas de los coches a mí me parecían la paz. Entonces no me dejaba descansar no podía dormir de noche todo el día con la TV puesta, hablando con ella. Estaba contento entonces. Ahora también. Estaba muy cansao.


La primera vez que salí era por verano o primavera, llevaba cumpliendo unos cuatro años y al pisar la calle pensé, no sé que pensé, recuerdo la furgoneta y el super al que fuimos a comprar, con dos carros, había cosas baratas y yo escogía entre lo mejor. Cocinamos y comimos como reyes. Me da pereza estar encerrado, a veces siento que no está bien que mi gente me echara la culpa, termino en dos años, iré a casa de mi padre, olvidando el pasado y empezando de nuevo.



viernes, 12 de diciembre de 2008

!ELLA SE PERDIO¡ NO QUISO QUE LA ENCONTRARAN

La Marató del 2008, Tarea de Todos
Texto: PF.REY Foto: http://www.fundaciomaratotv3.cat/img/imatge_campanya_08.jpg

Las enfermedades mentales entre las cuales se encuentran la depresión y el estrés, la esquizofrenia, etc. Son como diría un amigo mío, la pandemia del último milenio.

Lo mas grave de este asunto es que no lo reconocemos como lo que en realidad es, “una enfermedad”, de forma que lo trivializamos y ocultamos, de alguna manera y por multitud de motivos ha sido mal visto de cara a la sociedad, como si se tratara de algo de lo que avergonzarse o bien como si la persona que lo padece en realidad estuviera fingiendo, quien si no ha comentado alguna vez “eso de la depresión no es mas que una chorrada que se han inventado los ricos” los pobres no tenemos tiempo de deprimirnos.

Pues bien, o esta sociedad se ha hecho rica de golpe y no nos hemos enterado, por lo menos algunos de nosotros, o resulta que también los simples y humildes conciudadanos también la sufrimos.

Yo que soy un profano en la materia y tan solo cuento con la experiencia que me toca padecer en mi propia familia, puedo asegurar que no es para tomárselo a broma.

Ver en primera persona como una mujer que siempre fue valiente, inteligente, atractiva y el centro de atención allá por donde pasaba, se va deteriorando de tal manera que llegues a sentir vergüenza ajena, por su comportamiento y su falta de coherencia a la hora de comportarse, es terrible, os lo puedo asegurar. Y lo peor no es siquiera eso, por que acabas por entender que se trata de una enfermedad y si bien en un principio las personas que antes la admiraban y la han dejando de lado, también acaban por comprenderlo y se compadecen de tal situación. Lo peor de todo es que no hay un tratamiento médico aceptable que le devuelva la dignidad y la capacidad de auto gestionarse.

Es una lucha tediosa y lenta con la que conviven en soledad, que en la mayoría de los casos, para cuando te has dado cuenta de que estas enfermo, todo lo que has perdido es mucho y eres consciente de que no recuperaras lo que tenias, lo cual agrava mas si cabe la situación, las medicaciones existentes, sólo consiguen “normalizarte” y tras muchos intentos y pruebas distintas y diferentes ajustes de las dosis y padecer los efectos secundarios que dichas medicaciones traen implícitos, consigues mantener la normalidad. De todas maneras estas condenado, atado de por vida a un tratamiento que no deseas y que no te devuelve tu verdadera personalidad, todo ello siendo consciente de la realidad, no olvidemos que esta enfermedad no te exime de que comprendas la realidad que te rodea y lo que los demás ven de ti.

Si a todo esto le sumamos que la sociedad no esta preparada para cubrir las necesidades básicas de estos enfermos, no existe una estructura social que colabore de forma eficaz no solo con los enfermos sino con las familias de los mismos.

Como medida de aprendizaje yo os recomendaría un paseo por alguna de las instituciones de que disponemos en esta Cataluña nuestra, En el psiquiátrico de Salt (Girona) o en el de Sant Boi (Barcelona). En cualquiera de estos centros unos breves momentos en el departamento de agudos, nos hará comprobar lo faltos que están de personal, de instalaciones adecuadas y las condiciones reales de los que tienen la fortuna de estar atendidos, ¿os atrevéis a hacer ese pequeño experimento?, pues ahora poneos a pensar en los que no tienen asistencia alguna y la cantidad de ellos que están en Centros Penitenciarios, por que no saben donde llevarlos y para su suerte han cometido algún delito. O los que están desatendidos y marginados. Y todo esto lo digo desde el mayor de los rencores hacia quienes me cobran los impuestos y me inundan el buzón con sus notificaciones de impago y en cambio no dudan en salir en ayuda de las grandes financieras y grandes bancos. “¡JODER! LO QUE ME AUN ME QUEDA POR VER”.

En definitiva nos encontramos ante un problema de grandes dimensiones, pero que solo afecta a una pequeña parte de la población y como suele ocurrir en estos casos, las instituciones no son capaces de aportar soluciones reales. Hay que tener en cuenta que el sistema funciona de tal manera, que solo se hacen cosas cuando hay un rédito social a cambio, o sea cuando afecta a una parte importante de la sociedad y por tanto serán un gran numero de votantes, o también si el problema afecta a personas del poder y entonces lo publican de tal manera que lo convierten en conciencia social. Desgraciadamente no es el caso y por ese motivo los afectados o mas bien los familiares de los afectados tienen que buscarse la vida, a través de ayudas de todo tipo, rebotando entre los diferentes sicólogos y psiquiatras de la Seguridad Social. si bien debo añadir que se esfuerzan sobremanera y hacen mas de lo que pueden, pero el abanico de las enfermedades mentales es muy amplio y necesita de especialistas, sobre todo se necesita de investigación.

El Cerebro es el gran desconocido del cuerpo humano y en cambio es el centro neurálgico “nunca mejor dicho” de nuestra vida.

Llegado este punto, entran en juego las Universidades y los Centros de investigación privados en el caso de los primeros no conozco muy bien el caso y quizás hablo conjeturas, pero que diablos también yo quiero especular. Como decía en el primero de los casos no hay presupuesto para hacer estudios profundos y si los hay son a través de becas muy precisas, normalmente financiadas por las grandes compañías Farmacéuticas y Aseguradoras, las cuales se aseguran o bien de sacarles luego un buen beneficio económico, con las diferentes patentes o contratando para sus entidades privadas a los que se revelen como buenos y por tanto rentables investigadores. En el segundo de los casos ya esta mas clara la cosa, si no hay mucha demanda del posible producto que tarde o temprano saldrá al mercado o bien los estudios realizados entran dentro de sus intereses de mercado “NI TE MOLESTES”. Que siempre existirá otro asunto más importante.

Pero gracias a Dios, o quien sabe a que, en Cataluña tenemos un programa de televisión que con el tiempo se ha consolidado y se ha demostrado su eficacia. Cada año por estas fechas, cercana ya la Navidad se celebra la Maratón de TV3, un programa para el cual solo tengo elogios y cada año me sorprende. No por lo efectivo e informativo del tema escogido, que también (ESTE AÑO “LAS EMFERMEDADES MENTALES”) Y por tanto algo que me es afín, si no por que en comparación con el resto de televisiones a nivel nacional, resulta gratificante ver que igualan los resultados de este programa con los conseguidos en otras televisiones de ámbito nacional y de mucha mayor audiencia. Tan solo en Cataluña somos capaces de aportar tantos donativos como todo el resto de España en su conjunto, para otros nobles proyectos. Siempre me viene a la cabeza lo mismo: “QUIÉN DICE QUE EN CATALUÑA SOMOS TACAÑOS”

La cuestión es que sin entrar en comparaciones, que no siempre son odiosas, si no muy reveladoras, debemos agradecer a la televisión catalana y el resto de entidades colaboradoras en general y a los ciudadanos en particular la entrega y pasión que se demuestra cada año, el grado de implicación alcanza niveles tan solo comparables a cuando se celebraron las olimpiadas en Barcelona. Felicitémonos pues, por ser como somos y aunque solo sea una vez al año, lo hacemos realmente bien y debemos sentirnos orgullosos de ello.

Que no decaiga nuestra entrega, hagámoslo mejor cada año, que se note la diferencia de ser CATALAN y una vez mas salgamos a la calle y haciendo bandera de nuestra solidaridad y que se traguen sus palabras algunos politiquillos y seudo-periodistas que el resto del año hacen una demagogia ofensiva y oportunista de este noble país. CATALUNYA.

Amic Pepe

Text: Toni Guirado Foto:Kraftwerk cc flickr


Fa uns quants anys vaig tenir la sort de conèixer a un nen amb síndrome de Down, tot i que no es una malaltia mental, com es aquest any el contingut del programa de La Marató, m’agradaria poder-ho explicar.


En Pepe es posava cada dia assegut a l’esgraó del portal de casa seva, ell, vestit amb una camiseta del Barça, molt estreta, i s’estava hores allà després de acabar l’horari escolar, una escola especial de la ciutat, el Patronat JOAN XXIII d’Olot.


Ell, amb la seva innocència impol•luta, saludava a tothom que se l’acostava i aixecava el braç a tots aquells cotxes que coneixia i, d’alguna manera t’anaves fent amic de ell. Degut a la meva activitat professional, un dia, se’m va ocórrer, al passar a la seva alçada, fer un toc amb la sirena del cotxe patrulla. A aquell nen, se li va obrir un somriure en escoltar aquell soroll d’emergència dirigit a ell, i en va saludar molt expressivament, acostant-se fins a la finestreta del cotxe. Des de llavors cada vegada que passava per davant de casa del Pepe i en veia, volia que li toqués la sirena, a mi no em costava gens donar-li un moment d’alegria a aquell nen.


Durant un temps, a la ciutat i per part de la Policia Municipal s’organitzaven xerrades i visualitzacions de diapositives sobre i per l’educació vial dels nens de les Escoles de la població. Una feina per cert, molt agraïda i que t’omplia. Se’m va ocórrer demanar als comandaments que els nens de l’escola Joan XXIII, també podien entrar en el cercle d’ escoles que rebien les xerrades sobre educació vial, i a mi en feia molta il•lusió estar amb aquells nens tant especials. El cap, en principi era reticent, llavors davant la meva insistència i la complicitat de les mestres de l’escola, i varem poder anar. Jo, no sabia ben be com podria fer la xerrada, el que si creia, era que tan sols amb la meva presència i la d’algun company, aquells nens podrien comprendre, el que no havien de fer en els carrers. Amb l’ajuda de les mestres i amb una pedagogia molt primària, crec que ho varem aconseguir. Allà en vaig retrobar amb el Pepe. I se’n va recordar, tot dient a les mestres que jo era el seu amic. Al final de la xerrada i de la projecció d’unes diapositives, com a premi, vaig agafar la gorra de l’uniforma de la Policia Municipal i vaig regalar-li al Pepe. Per fer aquesta acció, no havia demanat permís, pel que vaig tenir els meus més i menys amb el cap, però vaig sortir-me amb la meva. Encara recordo la cara d’aquell nen amb la seva gorra de Policia, una cara de felicitat indescriptible, això ja valia una reprimenda o una possible sanció per part del cap.


En Pepe s’anava fent gran i encara que continuava amb la seva camiseta del Barça, per cert cada vegada més estreta, ell, continuava estan a la porta de casa seva saludant a tota la gent. Amb el temps hi va afegir a la seva estada al carrer una guitarra, que pobric no sabia tocar, però ell era feliç. Quan jo passava, tan amb el cotxe particular com amb el cotxe patrulla, en Pepe, ho deixava tot per fer-me un petó o demanar-me que li fes sonar aquell so d’emergència que tant l’agradava. Molt a prop de casa seva hi ha una benzinera, que la gent del poble la coneixem com la de les Tries. Aquell nen, s’acostava a l’estació de servei ha parlar amb la gent, els pares el deixaven, i ell, ajudava a la seva manera a posar benzina als clients, a canvi ell sempre demanava treure d’una màquina expenedora, una xocolata, un bollicao, etc. Ell, sabia que ho tenia totalment prohibit, donat el seu sobrepès, el colesterol i d’altres conseqüències, possiblement de la seva malaltia. Però mira per on, a mi, en feia cas. Jo, anava a posar benzina i quan baixava del cotxe, si ell era allà, venia a donar-me una abraçada i molts petons, i si anava amb els meus fills i la esposa, ells també rebien la seva estimació. De vegades m’agafava tan fort que el tenia que advertir en deixar-me quasi sense respiració. Ell, es disculpava i deia, “ A Toni, no quiero hacerle daño, eres mi amigo y te quiero mucho”, tan sols amb aquestes paraules en tenia prou per disculpar-lo de qualsevol signe de força que m’hagués pogut fer mal. Després m’ajudava a posar benzina i demanava com sempre una xocolata o similar. Jo, l’advertia que aquests productes els tenia prohibits i que si volia com a molt, li compraria crispetes, ell, assumia amb el cap el meu oferiment i acabava amb una altre abraçada i petons. En Pepe, era el meu amic i jo n’estava molt orgullós de ser-ho, durant uns anys.

Per un error meu molt greu, en varen empresonar, un error que no te excusa i del qual me n’ penedit, tantes vegades, encara que no ve al cas. Vull dir amb això que jo, creia tenir molts amics, o m’ho semblava, la veritat es que en varen donar l’esquena o simplement no volien tenir cap relació amb mi. Dic això tot separant la persona del delicte comés. Durant els dos anys de presó preventiva, en varen quedar els verdaders, els que diu la dita papular, “que es poden contar amb els dits d’una mà” i mai tan certa, aquesta frase. Als dit d’aquesta mà, després d’aquests dos anys i vaig afegir un altre. Un dia normal, en vaig dirigir a posar benzina a “les tries”, i com no, en Pepe, era allà. Aquest esser humà, innocent, autèntic, encara que amb una deficiència psíquica, se’n va recordar del seu amic Toni, l’abraçada va estar molt forta i no se quans petons en va fer, l’amistat que jo creia perduda per les circumstancies, continuava latent, quina lliçó en vares donar amic Pepe i quan t’estimo.


Espero que després de sis anys sense veure’t encara recordis al Toni, aquell municipal que va rebre la teva amistat a trevés d'un so o en forma d’una gorra, jo no ho dubto, i si aquesta peça de l’uniforma t’ha fet feliç durant uns instants, jo ja em dono per satisfet, el que si vull dir-te, es que jo continuo tenint en la llista dels pocs amics, a tu, i et recordo, per això t’estimo de tot cor, AMIC PEPE.


LA VERDADERA AMISTAT LA TENS, QUANT LES COSES ES POSEN DIFICILS I CREUS QUE T’HAS QUEDAT SOL.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Alzheimer

Texto: JM Foto:waɪ.ti cc Flickr

Yo era un niño cuando íbamos a visitar a mis abuelos en Tarbes ( Francia) dónde vivían tras abandonar España durante la Guerra Civil. Mi abuelo había sido militar en la República, y tuvo que huir a Francia. Cada verano, yo pasaba 3 meses en Francia coincidiendo con las vacaciones escolares. Mi abuelo era muy mayor. Tenía más de 90 años cuando perdió la razón. Ya no hablaba. Permanecía en cama, y no decía nada. Solo sabía decir “Vero” que era el nombre de mi abuela, que es la única palabra que no olvidó nunca. No sabíamos que le sucedía. A veces de pronto, se ponía a llorar. Y no sabíamos porqué. Mi padre decía que era porque en ese momento recuperaba la razón y se daba cuenta de su situación, en una cama, medio inválido, dependiendo de su mujer para cualquier cosa. Recuerdo que ya estando en España, llamó mi tía, y yo cogí el supletorio del teléfono. Mi padre cogió el teléfono principal y al otro lado de la línea, mi tía dijo “papá ha dejado de sufrir”. Mi abuelo había muerto. Con 98 años de edad, de los que pasó los 8 últimos enajenado.

Hoy sabemos que esa enfermedad era el Alzheimer. Una enfermedad que en una sociedad en la que vivimos cada vez mas años, está ahí, amenazante, y de la que pocas personas nos podemos librar si llegamos a edades muy avanzadas, tal como sucede, cada vez más, en los tiempos actuales. Lamentablemente, el cerebro es ese gran desconocido en nuestro cuerpo. Dicen que aprovechamos solo el 10 % pero es porque solo conocemos el 10% de lo que hace. Mi tía con 70 años, un día se levantó sin memoria. No nos reconocía a ninguno. Después de muchas pruebas, descubrieron que un medicamento que tomaba contra el Parkinson, le había eliminado todo el potasio del cuerpo, lo que motivó la pérdida de memoria. Al restablecer los niveles de potasio, recuperó la memoria “milagrosamente”. Si una simple copa de alcohol, ya nos altera, que debe suceder con todas esas hormonas y sustancias que circulan por nuestro torrente sanguíneo, alterando nuestros sentidos y la percepción del mundo? ¿Quién puede decir que “es normal” frente a los demás? ¿Cuales son los parámetros reales que definen la normalidad? ¿Quién de todos nosotros puede decir que está en “su sano juicio”? Es muy difícil precisar. Hace pocos días hemos leído que el Ex presidente de la Generalitat Pascual Maragall que ha reconocido padecer el Alzheimer fue ”invitado” a abandonar la política por su enfermedad, como si no le quedasen aún muchos años de posibles servicios a la comunidad. ¿ si las cosas se han de enfocar así ( que no lo creo) qué garantías tenemos entonces de que los otros políticos no tengan alguna enfermedad mental por la que entonces debieran dejar su actividad política? Tal como está el mundo, con lo complicado que es todo, especialmente ahora, ¿quién está a salvo de no caer en un momento determinado en una depresión, o tener ansiedad, o sufrir ataques de pánico? ¿Cuándo es una cosa trivial, y cuando es una enfermedad? Veo en prisión a compañeros que tienen problemas que deberían ser tratados por profesionales, y no mantenerlos encerrados en una prisión, como simple medida de “contención”. Han cometido un delito, muy probablemente llevados por su enfermedad. Y como medida terapéutica ¿se les encierra y se tira la llave? Tenerlos en un “parking” para que pase el tiempo, sin terapia alguna, esperando a que pasen los años de su condena, no es la mejor forma de reinsertarlos. Porque luego cuando salgan, dirán que siguen siendo un problema. Y todos habremos invertido en que ese problema suceda.

Escuchar y dar cariño enriquece a todos

Texto: Tony Foto:HdO ~ Helene cc Flickr

A nivel personal, me gustaría decirle a nuestra sociedad actual lo mucho que puede llegar a sufrir una persona con problemas mentales en un sitio como este, ya que la prisión no es un lugar adecuado para personas con este tipo de problemas.

El mundo actual en el que vivimos, tiene tendencia a girar la cabeza cuando se da a conocer un problema de estas características, ya que a millones de personas en el mundo les afecta de forma directa o indirecta.

Yo no creo, que el esconder la cabeza cuando se habla de un caso así sea lo mejor, porque no ayudamos a estos seres humanos metiéndolos en un centro penitenciario, si no que tenemos que poner más de nuestra parte y ser mucho más comprensivos con este tipo de personas ayudándolos, escuchándolos, dándoles cariño, y tendiendo mucha paciencia, porque ellos no tienen culpa de padecer una enfermedad.

Muchos de nosotros, deseamos que nos abracen cuando estamos deprimidos o cuando la vida nos agobia de tal manera que sientes que no puedes respirar, pero siempre hay un ser humano que te escucha y que no te deja hundirte en el abismo de la indiferencia, porque siempre hay amor en el corazón de las personas por muy mal que todo funcione, así que, porqué no podemos hacer lo mismo con estas personas que necesitan tanto de nosotros. Por que se merecen todo nuestro respeto, apoyo, y comprensión.

Yo veo la dulzura de ellos, y también la tristeza reflejada en sus ojos cuando te miran de forma tímida o insegura cuando no te conocen, porque tengo el placer junto con el dinamizador de la actividad de Omnía, Álvaro, y la educadora del departamento de psiquiatría de este centro, la señorita Ana, de poder trabajar conjuntamente con ellos navegando por los mares de internet y compartir miles de momentos especiales llenos de compañerismo, amistad, humanidad, siendo uno más de todos ellos, por que el poder trabajar con estos buenos amigos que como yo, están dentro de este frío sitio, es una experiencia que me enriquece como persona y me enseña a ser mucho más humano y a ser mucho más comprensivo, y sobre todo, a darme cuenta de que son personas que aportan mucho a nuestra sociedad, y que los necesitamos, por que son personas que son increíblemente inteligentes y cultos, ya que muchos de ellos están más preparados y formados que miles de personas que no padecen ningún tipo de deficiencia mental.

Muchas veces, me quedo alucinado cuando veo a Josep Mª, un buen colega que como otros tantos vive en la unidad de psiquiatría, y que cuando viene a la actividad de Omnía se pega al ordenador y lo estruja con unas ganas de experimentar y de conocer, que es increíble. Porque es un maquina el tío, ya que le gusta los ordenadores más que a mí, que ya es decir.

Me gustaría decirle al mundo entero, que no lean estas palabras y que luego todo se quede en el olvido, pues estamos aquí dentro, y necesitamos vuestra ayuda, ¿cómo? Pues muy sencillo, cuando veas a una persona con problemas, sencillamente párate y dale unos minutos de tu tiempo, ¿Por qué? Porque no pierdes nada y haces feliz a mucha gente, y luego veras lo bien que se siente esa persona sabiendo que es parte de todos nosotros, de una sociedad que gracias a esos minutos de tu tiempo, ya no es tan cruda y tan ignorante.

Estoy muy orgulloso de todas y cada una de las personas que he conocido en este sitio y de las cuales he aprendido mucho, pero la lección más grande ha sido, no juzgar a las personas bajo ningún motivo, y no discriminarlas, porque si en la calle el ser enfermo mental es algo de lo que nadie desea hablar, imagínate el serlo en la cárcel, pues como ya he dicho antes, no es la mejor solución el meter a estos seres humanos en este sitio, pues no se lo merecen.

Yo desde aquí os invito a que dejéis vuestra opinión o vuestros sentimientos, pues os agradeceremos de todo corazón el que nos ayudéis a vuestra forma, a concienciar a la sociedad de este problema que tiene solución y que espero que con vuestra ayuda, todo el mundo sea un poco más humano y más tolerante y paciente, y que invierta unos minutos de su tiempo en pensar en los menos agraciados, porque seguro que ganaran muchísimo interiormente.

Un millón de abrazos para todo el mundo entero, y un millón de besos de mi corazón al vuestro.

Psd/ No nos olvidéis, porque nosotros no lo haríamos nunca.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

martes, 25 de noviembre de 2008

MARATÓ 2008: MALALTIES MENTALS GREUS

Les malalties mentals greus centraran la dissetena edició de La Marató de TV3

La Marató tindrà lloc el proper 14 de desembre

Els fons recaptats es destinaran a finançar projectes de recerca biomèdica sobre malalties mentals greus

El Patronat de la Fundació va acordar que La Marató de TV3 del 2008, que se celebrarà el proper 14 de desembre, estigui dedicada a les malalties mentals greus. Entre elles, el programa tractarà especialment sobre l’esquizofrènia, la depressió greu i el trastorn bipolar, així com l’ansietat i el trastorn obsessivocompulsiu (TOC), juntament amb el trastorn per dèficit d’atenció i hiperactivitat (TDAH), l'autisme i el trastorn límit de la personalitat (TLP). Més informació